10.05.18

Me sacudo el polvo de las sandalias

 

“iam necesse est audias nolis uelisne, quid colatis sordium”

 (Es necesario que oigas, quieras o no, qué clase de ignominias adoráis vosotros)

Ayer sentí que el Señor me pedía que os advirtiera una vez más, pero yo me resistí: “¿para qué? Nadie me va a hacer caso. Y si les digo que se van a condenar a las penas del Infierno si no se convierten, además, me van a tachar de fundamentalista, de ultra… Me van a desacreditar. Yo quedo mal y encima no va a servir para nada… ¿Qué van a pensar de mí? ¿Qué van a decir…?”

Así que anoche no escribí nada. Bueno sí. Escribí un título: “Me sacudo el polvo de las sandalias”.

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8.05.18

Venezuela y el Comunismo

Les debía este artículo a mis hermanos venezolanos y lo prometido es deuda. Venezuela es un país hermano que está sufriendo un verdadero calvario desde hace ya muchos años: primero con Hugo Chávez y ahora con su sucesor, Nicolás Maduro. La próxima arbitrariedad que pretende perpetrar el Tirano Banderas venezolano consiste en acabar con el sufragio universal, cambiar la constitución y convertir en traidores a la patria a todos aquellos que se opongan a su revolución socialista del siglo XXI, que, dicho sea de paso, se parece mucho a las dictaduras comunistas del siglo XX. Miles de venezolanos han tenido que marcharse de su país. Según los datos publicados por distintos diarios, actualmente cuarenta mil personas cruzan al día la frontera entre Venezuela y Colombia. Venezuela se ha convertido en un país dominado por el narcotráfico, por la corrupción institucionalizada, por la violencia política que atenta a diario contra la dignidad humana. Un país desabastecido de lo más elemental, empobrecido por unas élites que roban y saquean a manos llenas mientras el pueblo se muere de hambre y a causa de la falta de medicinas básicas. Venezuela es hoy en día una vergüenza dentro de la comunidad internacional y dentro de la Hispanidad.

Así que yo no me puedo callar y alzo mi voz contra los canallas que oprimen a su pueblo, contra los tiranos que martirizan a las personas a las que deberían servir y proteger. Han cambiado la búsqueda del bien común por los intereses de una casta oligárquica que pretende mantenerse en el poder a toda costa, persiguiendo, encarcelando, amenazando o asesinando a cualquiera que suponga una amenaza para ellos.

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4.05.18

3.05.18

Marx o el Humor Bávaro

Me han comentado fuentes bien informadas - que no puedo revelar - que Marx (el cardenal Reinhard Marx: no Karl) tiene un gran sentido del humor: un humor bávaro (los renanos como Karl son mucho más “siesos“, “malajes“, “desaboríos“). Sus habituales comentarios (los de Reinhad: no los de Karl) así lo ponen de manifiesto cada día. Yo me troncho, me parto de risa, con sus ocurrencias. Dicen que Munich es el Cádiz teutón, dada la gracia y el arte de sus gentes, aunque sin las playas gaditanas ni su “pescaíto frito” ni sus carnavales ni su Semana Santa ni su buen tiempo. En lo único que empatamos es en el gusto por la cerveza.

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30.04.18

¡Silencio! ¡A callar he dicho!

¡Silencio! (A otra hija.) ¡A callar he dicho! (A otra hija.) Las lágrimas cuando estés sola. ¡Nos hundiremos todas en un mar de luto! Ella, la hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!

La Casa de Bernarda Alba, Federico García Lorca

Así termina La Casa de Bernarda Alba: “¡Silencio! ¡A callar he dicho! ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!” Lorca denuncia una sociedad cerrada y opresora. Protesta contar la vida en la España rural de la primera mitad del siglo XX: una sociedad represora de la libertad que buscaba guardar las apariencias de moralidad y de decencia a toda costa, aunque ello supusiera encerrar a las hijas en la casa y atarlas con cadenas para evitar el escándalo. Esos pueblos y esas casas eran verdaderos sepulcros blanqueados donde se ocultaba la verdad y se pudrían las almas.

Viene esta introducción a cuento de la última entrada del blog del P. Aberasturi, titulada significativamente “¡Ya me callo!”.

Resulta paradójico y sangrante que en la Iglesia de hoy se aliente a que alcen la voz todos los heterodoxos – por no hablar de herejes o apóstatas – al tiempo que se acalla a los ortodoxos, descalificándolos sin más argumentos que los insultos “ad hominem”: fariseos, gnósticos, pelagianos, rigoristas… Los pelagianos neo-arrianos, quienes desprecian el poder de la gracia para obrar nuestra salvación santificándonos de verdad -no falsamente como propone Lutero- y niegan la divinidad de Cristo, acusan a quienes defendemos la Santa Doctrina de la Iglesia de cismáticos. Es el mundo al revés. Resultaría kafkiano, surrealista y absurdo, de no ser por lo dramático e indignante de la situación.

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